jueves, 28 de noviembre de 2019

La tecnología en el S. XXI

Segun lo visto en clase, analiza la imagen anterior y ponle un titulo.
Ejemplo: "Nos acostamos con la tecnología".
Vigente del 28 de Noviembre al 6 de Diciembre.

jueves, 14 de noviembre de 2019

LA PREGUNTA

¿Cuál crees tu que es el sentido de la vida?


Vigente: Del 15 al 22 de Noviembre
Revisa el vídeo y compartenos tu opinión y retroalimenta a algún compañero.

jueves, 7 de noviembre de 2019

TIQUETE SIN ASIENTO



Escribe una reflexión acerca del vídeo, haciéndote estas preguntas: ¿Qué haría yo si fuera pasajero/a? Sabiendo que hay reglamentos ¿Qué haría si fuera el policía? ¿Qué me deja el vídeo respecto a la dignidad?


Vigente del 8 al 15 de Noviembre del 2019.

lunes, 21 de octubre de 2019

TE QUIERO MÁS QUE A LA SAL




Había una vez un rey que tenía tres hijas y quiso saber cuál de las tres lo quería más. Un día le preguntó a la mayor: - Hija mía, ¿tú cuánto me quieres? -¡Ay!, padre, yo más que al aceite.Y el rey quedó satisfecho con la respuesta.
 Luego se dirigió a la segunda y le preguntó lo mismo y la hija le contestó: - Yo te quiero más que ¡al mismo pan! El rey quedó contento también con esta respuesta y cuando fue a preguntarle a la hija pequeña, ella le contestó: - Yo te quiero más que a la sal
 Esta respuesta no le gustó nada al rey, que se ofendió y envió a su hija pequeña fuera de sus tierras.
 El cocinero lo había estado escuchando todo y, como vio que aquello era una injusticia muy grande, escondió toda la sal que había en el palacio, así que a partir de entonces todas las comidas se sirvieron sosas.
 Cuando el rey las probaba, decía que no le gustaban y poco a poco fue perdiendo el apetito y cayó enfermo.
 Médicos y magos llegados de tierras remotas, intentaron sanar al rey, con las más novedosas medicinas. Sin embargo, y a saber porque: Ni pócimas, ni botica, ni las estrellas del cielo, podían ayudarle.  Hasta que una mañanita feliz de abril. Se presentó su hija pequeña en palacio, y cuando el rey, la vio, tan linda y pura, como una azucena. Cayó en la cuenta; y dijo Abrazándola: -Hija mía, ¡Cuán me arrepiento! De haberte desterrado.Así que la miro, con los ojos del corazón y le pidió perdón. Desde entonces, y si me equivoco, me corregís...
El reino junto con todos sus habitantes vivieron felices y comieron mucho pan con aceite y sal.

Del: 24 al 31 de Octubre.
De acuerdo al proceso axiologico, lee, analiza y muéstranos tu punto de vista. posteriormente retroalimenta a algún compañero.

miércoles, 11 de septiembre de 2019

Cuento de Reflexión


EL ECO


Un niño y su padre están caminando en las montañas, de repente, el hijo se cae, se lastima y grita, "Ay!"

Para su sorpresa oye una voz repitiendo en algún lugar de la montaña "Ay!".

Con curiosidad el niño grita "¿quién está ahí?" recibe como respuesta "¿quién está ahí?".

Enojado por la respuesta el niño grita "Cobarde!" y recibe como respuesta "Cobarde!".

El niño mira a su padre y le pregunta, "que sucede?".

El padre sonriendo le dice:

"Hijo mío, presta atención", y grita a la montaña "te admiro!" y la voz le responde "te admiro!", de nuevo el hombre grita "eres un campeón" y la voz le responde "eres un campeón".

El niño esta asombrado pero no entiende, el padre le explica:

"La gente lo llama eco, pero en realidad es la vida, te devuelve todo lo que dices y haces. Nuestra vida es solamente un reflejo de nuestras acciones; si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor; si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean; si quieres una sonrisa en el alma, da una sonrisa al alma de los que conoces.

Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida, la vida te dará de regreso exactamente aquello que tu le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo de ti.

Alguien dijo: Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estas dando." 




Del 12 al 19 de Septiembre: Analiza el cuento anterior y danos tu punto de vista en contraste con la reciprocidad que debemos con el otro.

miércoles, 28 de agosto de 2019

El Efecto Mariposa


Del: 29 de Agosto al 5 de Septiembre; analiza el vídeo,  comenta y retroalimenta a algún compañero. 
¡No olvides poner tu nombre y grupo!

miércoles, 21 de agosto de 2019

Nuestro "Deber Ser"


Nuestra sociedad, donde el sexo es gratis y el amor es costoso. Donde perder un teléfono es más doloroso que perder tu virginidad. Donde modernización significa desnudez, donde si no bebes o fumas, estás pasado de moda, donde los chicos coquetean y pasan comentarios negativos a otras chicas. Donde si no engañas a tu pareja, es porque no eres astuto ni inteligente. Donde los baños se han convertido en estudios de fotografía. Donde las Iglesias se convierten en puntos de citas. Donde adorar a Dios es difícil. Donde las mentiras se convierten en realidades. Donde las personas temen el embarazo más que al V.I.H. Donde la entrega de pizza, es más rápida que la respuesta de emergencia. Dónde la gente se vuelve tóxica, cuándo te dice tus verdades o cuando te resistes a cambiar. Donde tú título, y situación económica, deciden el valor de una persona. Donde el dinero, es más importante que la familia y los amigos. Donde los niños están listos para dejar a sus familias por su pobreza, violencia intrafamiliar e intolerancia. Donde hombres y mujeres, tienen miedo al matrimonio, pero la encanta tener relaciones sexuales. Donde el amor es un juego. Donde quien juega con la mente, siempre obtiene la felicidad y quien juega con el corazón siempre se lastima. Modernidad, amor y educación líquida... Esta es la nueva generación de la humanidad.


Del 22 al 29 de Agosto, responde, cual seria tu <<deber ser>> y que propondrías para mejorar las problemáticas abordadas. 

miércoles, 14 de agosto de 2019

1° Foro de Discusión

INSTRUCCIONES:

-Lee el siguiente cuento, y comparte en los comentarios la importancia de conocerse así mismo. Posteriormente retroalimenta a algún compañero (2 o mas participaciones). 

Estará abierto del 15 al 22 de agosto del 2019.

El valor de uno mismo


Hace mucho, mucho tiempo, había cosas que eran muy distintas a como son ahora…  Pero otras eran muy iguales porque la esencia del ser humano no ha cambiado demasiado con el paso de los años.
Cuentan que un joven vivía convencido de que no valía nada: se encontraba en ese momento de la vida en la que uno comienza a descubrirse a sí mismo, con sus luces y sobras, pero en el que todavía presta una gran atención a cuanto los demás dicen sobre su persona.  Y lo que decían sobre él no era especialmente bueno: que era inconstante, que no era especialmente brillante, que carecía de ideales claros, que era como una veleta, que no se había encontrado a sí mismo y vivía sin rumbo, que no haría nada con su vida…
Cada crítica a su persona le pesaba como una losa en el alma.  ¡Cuántas veces no somos conscientes del peso de nuestras palabras en el ánimo de los demás, y las arrojamos con inconsciencia y temeridad! Profecías autocumplidas…
Claudio –éste es el nombre del joven protagonista de nuestra historia- no vivía, sufría la vida, soportaba su triste existencia.  Y cuando uno no disfruta de cada día, un poso de amargura se afinca en su mirada…  A la vista de todo aquél que es capaz de mirar al resto de personas cara a cara, sin miedo a descubrir en ellos –como en un espejo- los rincones ocultos de su propia alma.
Un día, mientras Claudio estaba sentado al sol, pensativo, en un parque de su pueblo, un anciano con fama de sabio se acercó a él y, sin mediar presentación, le dijo:
– Pareces triste, joven.
Claudio, tomado por sorpresa, respondió –como suele suceder en estos casos- impulsivamente:
– No lo parezco, señor, lo estoy.
El anciano, con un claro rostro de preocupación, siguió inquiriendo:
– ¿Y como es posible que te sientas triste en un día tan hermoso como el de hoy?  El cielo está azul, brilla y calienta agradablemente el sol, no hay apenas nubes (y las que hay, parecen de algodón), estamos en primavera y la naturaleza se está cubriendo con un manto de color que combina con la maravillosa música celestial del canto que los pájaros nos regalan desde las ramas de los árboles…
– Toda esta belleza –interrumpió el joven- no hace más que acentuar por contraste la fealdad y deformidad de mi propia existencia.  Pensaba que vos, de quien se dice que sois un gran sabio, podríais entenderlo…  Y, como dicen que también sois misericordioso, había creído que –tal vez- os habíais aproximado a mí con la intención de ayudarme.
El anciano le miró con afecto y le respondió:
– ¿Te llamas Claudio, verdad?  Bien, Claudio, estaría encantado de ayudarte a resolver lo que para ti es un problema…  Pero no dispongo de tiempo porque debo ir al mercado a vender este anillo -y le mostró una gruesa y envejecida sortija que extrajo de su bolsillo- porque me urge lograr una moneda de oro para un asunto que me llevo entre manos.  Así que no puedo entretenerme…  Aunque, si me hicieras el favor de ir tú, que eres más joven y eres capaz de hacer el camino corriendo, tal vez me sobraría el tiempo que necesito para traer algo de paz a tu espíritu.
El joven no se lo pensó, se puso de pie de un saltó y preguntó:
– ¿Qué queréis que haga, maestro?
– Simplemente, ve al mercado y vende esta joya al primero que te ofrezca una moneda de oro por ella.  Después, vuelve corriendo con tu pago para que pueda dedicar mi tiempo a tu persona.
Claudio tomó la sortija, se la puso en su dedo anular y salió corriendo como alma que lleva al diablo, mientras el anciano le contemplaba partir con una media sonrisa dibujada en sus labios.
Cuando el joven llegó a su destino, ofreció el anillo a todos aquellos tenderos con los que se cruzó, pero uno tras otro le dijeron que aquello era una antigualla y que, como mucho, le pagarían un par de monedas de plata pero, en ningún caso, la moneda de oro que él pretendía.  Cada vez más desesperado, fue preguntando a todos los que allí había y también todos, sin excepción, le dieron la misma respuesta: no iban a pagarle una moneda de oro.  Abatido, cabizbajo y pensativo, volvió al lado del sabio que le esperaba en el mismo lugar en el que le había dejado.
– Lo siento, maestro.  Le he ofrecido vuestro anillo a cuantos había, pero ninguno ha querido pagar su precio.  Han llegado a ofrecerme tres monedas de plata, pero todos me han dicho que este anillo no vale más que eso.  Siento decepcionaros y no haberos resultado de más ayuda.
El anciano, sin inmutarse, contesto:
– Mi querido y joven amigo, de necios es confundir valor y precio.  Pero es cierto que hemos cometido una imprudencia al tratar de vender la sortija, poniéndole precio sin conocer su auténtico valor.  Hagamos las cosas bien…  ¿Conoces al joyero que vive a 10 minutos de aquí?  Acércate a su casa y pídele que tase este anillo.  Diga lo que diga, no se lo vendas y vuelve aquí para comunicármelo.  A tu vuelta, te devolveré el favor ayudándote como tú me has ayudado a mí.
Claudio partió, de nuevo, para cumplir con la misión que le habían encomendado.  Cuando llego a su destino, golpeó la puerta con los nudillos y, cuando fue invitado a entrar, penetró en la morada del joyero…  En la que este próspero ciudadano y comerciante tenía también su taller de orfebrería.
Tras explicar el motivo de su visita y mostrarle la joya del anciano sabio, el experto joyero tomó la sortija y –con la ayuda de unas lentes de aumento- se puso a observarla con detenimiento.  Tras unos minutos de silencioso estudio, finalmente dijo:
– Dile a su dueño que, en los difíciles tiempos que corren para todos, no puedo ofrecerle más de cien monedas de oro.  Sé que en otros tiempos le habrían pagado hasta ciento setenta monedas, pero vivimos momentos difíciles y mi máxima oferta es de cien áureas monedas.
El joven salió por la puerta como una exhalación, corrió a toda velocidad de vuelta a la plaza en la que le esperaba el sabio, el corazón no le cabía en el pecho, la sorpresa y la alegría le golpeaba las sienes y se reflejaba en el brillo febril de su mirada:
– ¡Cien monedas de oro, maestro!  ¡Cien monedas! ¡No una, cien!
-Eso ya está mejor -dijo el sabio-,  pues pagué ciento veinte monedas por el anillo…  Como ves, sólo un experto ha sabido valorar adecuadamente esta preciosa y peculiar sortija que ha pasado desapercibida para la mayor parte de aquellos a quienes se la has ofrecido.  Yo soy un experto en conocer a los seres humanos. Puedo asegurarte que he leído en tu interior, y que ocultas en tu corazón una joya que es mucho más valiosa que el anillo que portas en la mano.  ¡Eres un tesoro que todavía espera a ser descubierto!  Creo que hoy has aprendido a desoír a los necios, es una importante lección.  Ahora te corresponde a ti el cavar en tu persona, el perfeccionarte a ti mismo para dejar aflorar toda la genialidad, bondad y belleza que ocultas en tu corazón.  Está allí, esperando a que las descubras y las compartas con quienes te rodean, aunque hoy parezcan no merecerlo.
El joven, emocionado, abrazó al anciano y rompió a llorar.
– Que estas lágrimas limpien el peso que había en tu alma y purifiquen los ojos de tu espíritu para que puedas verte tan valioso y hermoso como te percibo yo –le deseó el anciano a Claudio mientras le devolvía el abrazo.  Lucha por ser el que estás llamado a ser, y ten paciencia…  Aquellos que estén preparados descubrirán tu auténtico valor, y te demostrarán con su amistad la grandeza de su alma.  Disfruta de su cariño, y ofréceles el tuyo.  Si no olvidas lo que hoy has aprendido, Claudio, serás feliz y tendrás una vida próspera y lograda.  Así que voy a hacerte un regalo: quédate con el anillo que tanto te ha enseñado y mantenlo siempre a tu lado como recordatorio de este día y de la verdad que se te ha desvelado.
Pasaron los años y todos los auspicios del sabio se fueron confirmando…  Claudio resulto ser un hombre como pocos, dotado de una inteligencia, sensibilidad y bondad fuera de lo común.  Un ciudadano de referencia, querido y admirado por todos, a cuyo alrededor se forjó un halo de leyenda.  Incluso algunos decían que era como era gracias a una antigua sortija mágica que portaba siempre en su dedo anular…  Tal vez estuvieran en lo cierto…  O tal vez no hubiera más magia que la que procede de un corazón desbordante que conoce como pocos la belleza que todos portamos en nuestro interior.  Somos la cámara de un tesoro, en muchos casos aun por descubrir.